Korcula

La isla de Korcula está poblada de abundantes viñedos y olivos; su costa meridional la conforman pequeñas playas y tranquilas cuevas. La ciudad de Korkula aparece como una típica villa medieval dálmata, con torres rojas de defensa y casas apiñadas de tejados también colorados. En la plaza de la catedral se intuye una fuerte influencia veneciana; incluso posee su propia catedral de San Marcos, con dos pinturas de Tintoretto. Junto a la seo se alza el palacio de la abadía, del siglo XIV, donde se conserva el tesoro de la ciudad; justo enfrente se encuentra el palacio Gabriellis (siglo XV) donde en la actualidad se ubica el Museo de la Ciudad, lugar en el que se exponen objetos de alfarería griega, cerámicas romanas y mobiliario. Según la oficina de turismo local, Marco Polo nació en la urbe, y hasta se puede echar un vistazo a la casa donde vivió. Desde la ciudad es posible desplazarse a Lumbarda, una pintoresca localidad al sureste de la isla, que ofrece una bonita playa y está rodeada de viñedos que producen un vino blanco seco.